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May 14, 2025 Admin Gestión y Mejora Continua, Más Industria 0
Kenneth Smith Ramos, exjefe negociador de México en el T-MEC, advirtió sobre las posibles implicaciones de la revisión del tratado en 2026, que podría abrir la puerta a cambios significativos. Durante su participación en la Cumbre de Comercio México-Norteamérica, presentó varios escenarios, desde ajustes menores hasta una renegociación completa. Smith destacó que las presiones de Estados Unidos, especialmente frente a la competencia de China, podrían alterar el acuerdo de forma sustancial.
Kenneth Smith Ramos, exjefe negociador de México en la modernización del TLCAN, durante su participación en la Cumbre de Comercio México-Norteamérica “Más allá del T-MEC”. (Fotografía: Redes Sociales Kenneth)
La Cumbre de Comercio México-Norteamérica “Más allá del T-MEC”, donde Kenneth Smith Ramos expuso los escenarios que podrían surgir en la revisión del tratado en 2026. (Fotografía: Redes Sociales Kenneth) Víctor Mayén
CIUDAD DE MÉXICO (14/05/2025).- Kenneth Smith Ramos, quien fungió como Jefe Negociador Técnico de México durante la modernización del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) que dio origen al T-MEC, alertó sobre la posibilidad de que la revisión prevista para 2026 abra la puerta a una renegociación parcial o incluso total del acuerdo, con implicaciones relevantes para México, Estados Unidos y Canadá.
Durante su participación en la Cumbre de Comercio México–Norteamérica “Más allá del T-MEC”, Smith explicó que, conforme al tratado, los ministros de Comercio de los tres países deben reunirse en julio de 2026 para evaluar su implementación.
Aunque esta revisión no implica automáticamente una renegociación, advirtió que si alguno de los socios solicita reabrir el texto y los demás lo aceptan, podrían introducirse cambios sustanciales en los términos del acuerdo.
Smith destacó que Estados Unidos podría aprovechar la revisión para presionar por ajustes en capítulos clave del tratado, como los relativos a la industria automotriz, el ámbito laboral, el comercio digital, la propiedad intelectual y el sector agrícola. En particular, subrayó que Washington podría insistir en establecer límites más estrictos a la participación de productos e inversiones de origen chino en la región de América del Norte.
“Muchos de los temas que se quedaron fuera en 2018, podrían regresar con fuerza”, señaló.
Smith advirtió que uno de los temas más sensibles en una posible revisión del T-MEC sería el endurecimiento de las reglas de origen en el sector automotriz, con propuestas orientadas a elevar los requisitos de contenido regional y limitar aún más la inclusión de componentes provenientes de China.
Asimismo, señaló la intención de sindicatos estadounidenses de reforzar los mecanismos laborales del tratado, incluyendo la imposición de sanciones automáticas en casos de disputas laborales, medida que calificó como “una propuesta tóxica” por su potencial impacto en la competitividad de la región.
Revisión del T-MEC: de ajustes menores a una renegociación total
Smith Ramos expuso escenarios ante revisión del T-MEC: desde ajustes mínimos hasta una renegociación total. Delineó varios escenarios posibles frente a la revisión del T-MEC programada para 2026. Estos van desde la continuidad del tratado sin modificaciones (Escenario A, considerado poco probable), hasta una renegociación parcial o incluso total del acuerdo (Escenarios B y C). También contempló un escenario más complejo, en el que las diferencias entre los países lleven a revisiones anuales si no se logra un consenso trilateral.
Al detallar el Escenario A, Smith lo describió como el más positivo, pero también el menos probable:
El escenario A es el más limpio y deseable, pero sólo le doy un 5% de probabilidad. Implicaría que los tres países —idealmente— o al menos México y Estados Unidos, lleguen a un entendimiento para atender la competencia feroz de China en la región, mediante acuerdos bilaterales o trilaterales, sin necesidad de reabrir el tratado,explicó.
Kenneth Smith Ramos planteó que el escenario más ordenado —aunque poco probable— sería profundizar la cooperación entre México, Estados Unidos y Canadá sin modificar el texto del T-MEC.
Entre las medidas que podrían adoptarse bajo este esquema mencionó una mayor coordinación aduanera trilateral, mecanismos conjuntos de defensa comercial como acciones antidumping y salvaguardas —algo inédito en la región—, la adopción de aranceles comunes en sectores estratégicos, así como el establecimiento de un mecanismo trilateral de protección a la inversión. Todo ello, enfatizó, sin necesidad de abrir el tratado.
“¿Por qué sería la opción más limpia? Porque se abordan preocupaciones geopolíticas legítimas de Estados Unidos —y también de México y Canadá— frente a la creciente presión de China, especialmente en sectores como vehículos, tecnologías avanzadas y productos de alto valor agregado. Pero lo harías sin abrir el tratado, sin destapar la caja de Pandora que implica una renegociación completa”, explicó.
No obstante, Smith consideró que este escenario tiene muy pocas probabilidades de concretarse:
“Suena muy bien, pero no va a pasar. La visión en Estados Unidos, especialmente del presidente Trump, es dejar su sello personal en cualquier ajuste al T-MEC. Además, quieren incorporar estos cambios dentro del tratado mismo para que sean duraderos. Si se hacen mediante acuerdos bilaterales, estarían sujetos a la voluntad de la administración en turno. En seis años, cuando concluya el mandato de la presidenta Sheinbaum, no hay garantía de que la siguiente administración continúe con esos compromisos”, acotó.
Por ello, agregó, las posibilidades de que el escenario A —una revisión acotada sin reabrir el tratado— se materialice son mínimas.
Escenario B: una reapertura acotada que podría convertirse en renegociación completa
Kenneth Smith Ramos consideró que lo más probable es que la revisión del T-MEC en 2026 derive en alguno de los escenarios B o C, o incluso en una combinación de ambos. El Escenario B, explicó, contempla una reapertura formal del tratado, con el consentimiento de México y Canadá. Idealmente, sería una revisión limitada a ciertos capítulos específicos, pero esto, advirtió, podría desencadenar una renegociación mucho más amplia.
“Lo ideal sería que, si se reabre el tratado, se limite a algunos capítulos. Pero el problema es que eso abre la famosa caja de Pandora”, señaló.
Smith ilustró cómo, una vez abierto un capítulo, otros países podrían exigir revisiones adicionales para equilibrar intereses:
“Imagino perfectamente a Canadá diciendo: ‘Si vamos a reabrir el capítulo automotriz para favorecer a Estados Unidos, ¿por qué no revisamos también el capítulo agrícola, en particular el acceso que le doy a Estados Unidos en mi sector lácteo?’, donde tienen fuertes presiones internas. Y México podría levantar la mano para poner sobre la mesa la movilidad temporal de profesionistas o las medidas sanitarias y fitosanitarias en el comercio agrícola”.
En ese contexto, lo que comienza como una revisión limitada podría transformarse rápidamente en una renegociación integral del tratado, como ocurrió con la transición del TLCAN al T-MEC.
“El escenario B sería, entonces, una renegociación tradicional: poner todos los capítulos sobre la mesa e intentar llegar a acuerdos, que además tendrían que ser aprobados nuevamente por los tres congresos”, externó.
Escenario C: renegociación prolongada bajo presión constante
Kenneth Smith Ramos describió el Escenario C como una variante del escenario B, en la que la renegociación —ya sea parcial o total— se ve condicionada por una estrategia política específica: la de mantener el proceso abierto de forma indefinida, particularmente bajo la administración de Donald Trump.
Este escenario parte del mismo punto que el B: una renegociación parcial o total. Pero, estratégicamente, Trump preferiría no cerrar la revisión en 2026. Le gusta operar con la espada de Damocles sobre sus socios comerciales, manteniéndolos bajo presión constante,indicó.
Según Smith, esta estrategia consistiría en declarar que los cambios acordados “no son suficientes” (“not enough”) y prolongar la revisión hacia 2027 y 2028, buscando obtener más concesiones en el camino.
“El objetivo sería mantener abiertas las negociaciones año con año, usando la revisión como herramienta de presión constante,” advirtió.
Smith subrayó que, si en algún momento se lograra cerrar una revisión —bajo los escenarios A o B— los tres países asegurarían una extensión del tratado por 16 años. Pero si se opta por el camino del Escenario C, el T-MEC quedaría sujeto a evaluaciones anuales, lo que generaría incertidumbre prolongada.
“Entonces, ¿qué pasa? Obviamente si logramos la revisión y en algún momento nos ponemos de acuerdo en los escenarios A o B, ganamos los 16 años de extensión del tratado, en la revisión recurrente ya nos vamos año con año y habría que ver qué nueva administración llega a Estados Unidos en el 2029”, detalló.
Escenario D: riesgo de ruptura, aunque poco probable
Kenneth Smith Ramos consideró que el Escenario D, que contempla una posible ruptura unilateral del tratado por parte de Estados Unidos, tiene menos del 5% de probabilidad. Según su análisis, el riesgo de que Estados Unidos decida retirarse del T-MEC ya habría ocurrido en etapas anteriores, pero no se materializó.
“Aunque cualquier país miembro podría abandonar el tratado simplemente entregando una carta con seis meses de anticipación, Estados Unidos no lo hizo ni en 2017-2018, cuando ni siquiera el TLCAN era su tratado. Y, por ahora, no ha mostrado señales claras de querer desechar el tratado”.
Smith destacó que la estrategia de Estados Unidos en este momento se centra en generar presión a través de aranceles, lo que en términos diplomáticos se conoce como leverage.
“Lo que está haciendo Estados Unidos es presionar para obtener concesiones y, en su lugar, insertar cambios en el tratado que sean más permanentes, en defensa de sus intereses estratégicos, especialmente frente a la creciente influencia de China”.
A pesar de la posibilidad remota de una salida unilateral, Smith subrayó que el T-MEC sigue vigente hasta 2036, pero la revisión de 2026 será crucial para definir su futuro.
“Estamos ante una tormenta comercial y arancelaria que exige una estrategia clara y coherente por parte de México y Canadá para asegurar que sus intereses estén protegidos”, comentó.
Kenneth Smith Ramos, exjefe negociador de México en el T-MEC, advirtió sobre las posibles implicaciones de la revisión del tratado en 2026, que podría abrir la puerta a cambios significativos. Durante su participación en la Cumbre de Comercio México-Norteamérica, presentó varios escenarios, desde ajustes menores hasta una renegociación completa. Smith destacó que las presiones de Estados Unidos, especialmente frente a la competencia de China, podrían alterar el acuerdo de forma sustancial.
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