Última actualización febrero 5th, 2026 4:58 PM
Feb 05, 2026 Admin Más Industria 0
Especialistas reunidos en Expo Manufactura 2026 coincidieron en que la geopolítica marca hoy las decisiones industriales, mientras la innovación con sentido y el desarrollo de talento serán claves para el smartshoring en México.
En el panel “Hacia una manufactura competitiva: smartshoring, innovación y digitalización”, realizado en el marco de Expo Manufactura 2026, en Monterrey, participaron Mauiricio Jaramillo, secretario del Consejo Texas-European Chamber of Commerce; Guillermo Granados, director general de The Business performance Institute; y Agustín Tiburcio, Business Development Manager en Transtelco. (Fotografía: Hugo Salazar)
Mauricio Jaramillo destacó que la geopolítica y la trazabilidad serán determinantes en la próxima etapa del T-MEC. (Fotografía: Hugo Salazar)
Guillermo Granados y Agustín Tiburcio coincidieron en que la innovación debe alinearse a la estrategia de la empresa y al factor humano. (Fotografía: Hugo Salazar) Verónica Alcántara
MONTERREY, Nuevo León (05/02/2026).- La manufactura global atraviesa uno de sus momentos de mayor incertidumbre en las últimas décadas y hoy ya no se define solo por costos, eficiencia o cercanía logística, sino por un reacomodo geopolítico que está redefiniendo las decisiones de inversión, localización industrial y configuración de cadenas productivas.
Así lo plantearon los participantes del panel: “Hacia una manufactura competitiva: smartshoring, innovación y digitalización”, realizado en el marco de Expo Manufactura 2026, que se lleva a cabo en esta ciudad.
En su partipación, Mauricio Jaramillo, secretario del Consejo Texas-European Chamber of Commerce, consideró que se está experimentando la mayor incertidumbre de los últimos 30 años.
“El eje geopolítico hoy marca la pauta”, advirtió, al explicar que actualmente las empresas ya consideran la lectura geopolítica como un factor central para decidir dónde instalar nuevas plantas, iniciar proyectos greenfield o redefinir su estrategia de manufactura.
Desde su perspectiva, la trazabilidad será uno de los elementos más determinantes en la siguiente etapa del Tratado México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC). En particular porque las reglas de origen no solo implicarán cambios operativos, sino también una apertura de los registros contables para demostrar qué porcentaje real de la producción se genera en la región.
La trazabilidad, al menos desde Estados Unidos es requisito, y bueno, eso es algo en lo que tenemos que empezar a pensar como empresarios, como asesores, o como empresas,expresó.
El especialista destacó que México parte de una posición privilegiada al ser el principal socio comercial del mayor mercado de consumo del mundo, pero también está lejos de la próxima potencia global. De manera que la ventaja de cercanía con Estados Unidos exige decisiones estratégicas claras.
“Hoy nos toca decidir o nos aliamos o seguimos un camino transversal como un eje geopolítico”, afirmó, al referirse a la próxima renegociación del T-MEC y a la posibilidad de que parte de la manufactura regrese a Norteamérica bajo esquemas de reshoring.
Innovación con sentido
En este contexto, Guillermo Granados, director general de The Business Performance Institute, abordó el papel de la innovación y la tecnología como herramientas estratégicas, pero advirtió sobre el riesgo de adoptar soluciones sin una evaluación integral. El especialista explicó que la innovación no debe entenderse únicamente como la incorporación de tecnologías emergentes.
“La innovación no se limita a introducir tecnologías nuevas, sino que también puede ser introducir métodos de fabricación, métodos de seguridad, cualquier cosa que sea nueva para la empresa y tenga un impacto en su competitividad, en su reinvención, o incluso en su sobrevivencia”, detalló.
Granados coincidió en que el entorno regulatorio y geopolítico hace más compleja la toma de decisiones tecnológicas, ya que esto también genera presión sobre el Capex.
“No es adoptar una tecnología por adoptarla, hay que evaluar beneficio, costo y su mantenimiento con la estrategia de la organización”, advirtió, al señalar que muchas empresas aún no cuentan con un mapa claro de su propia estructura para enfrentar procesos de cambio.
En ese sentido, hizo énfasis en la importancia de que las organizaciones sistematicen la innovación y desarrollen capacidades internas que permitan gestionar de manera ordenada la adopción tecnológica.
“Si no tengo claro un mapa de alto nivel de la organización, es posible que me pierda”, afirmó tras reiterar la importancia de conocerse como entidad productiva antes de enfrentar nuevos marcos regulatorios o tecnológicos.
Por su parte, Agustín Tiburcio, Business Development Manager en Transtelco, puso sobre la mesa la necesidad de innovar con un enfoque más humano y alineado a los principios de la industria 5.0. Para él, la innovación debe priorizar el bienestar humano y la resiliencia sistémica por encima de la automatización masiva.
“Hay que innovar, pero hay que innovar con sentido”, aseguró. Asimismo, consideró que llenar una planta de robots puede ser visualmente impresionante, pero no necesariamente funcional si no amplifica el potencial humano.
El especialista dijo que la colaboración humano-máquina no implica sustitución, sino complementariedad, como sucede con tecnologías como los exoesqueletos que realizan los trabajos peligrosos para que el operario se enfoque en tareas de valor.
Lo mismo la inteligencia artificial —agregó— debe servir para que el personal se enfoque en la resolución de problemas, la creatividad y la toma de decisiones, mientras las máquinas procesan datos y ejecutan tareas repetitivas.
También alertó sobre el impacto que tienen los tiempos regulatorios en la atracción de inversiones: “La gente de negocios no te espera. Necesitamos accionar y accionar rápido”.
Talento y capacitación
Uno de los temas clave entre los panelistas fue el papel del talento como base de la manufactura futura. Mauricio Jaramillo advirtió que la automatización, por sí sola, no garantiza competitividad si no se desarrolla talento capaz de entender, operar y modificar la tecnología.
Cuando estás creando un modelo tecnológico, el robot no es el que va a suplir al ser humano, sino más bien la capacidad del ser humano de entender cómo arreglar o modificar este robot, es el próximo talento,afirmó, al referirse a los nuevos perfiles que demandará la manufactura avanzada.
En su opinión, si México no acelera la formación de este talento especializado, las empresas tractoras no solo traerán sus procesos productivos, sino también su propia cadena de talento. Por ello, fue contundente al señalar que “en lo primero que tenemos que enfocarnos para la próxima manufactura, es en el talento y la capacitación”.
En tanto, Agustín Tiburcio reforzó esta visión al destacar que la fortaleza del país radica en su resiliencia y capacidad de colaboración, cualidades que deben traducirse en un ecosistema industrial más integrado. Para él, la experiencia en planta, el entendimiento real de los procesos y la colaboración entre industria, gobierno y academia serán claves para que México consolide una estrategia de smartshoring más competitiva y sostenible.
Especialistas reunidos en Expo Manufactura 2026 coincidieron en que la geopolítica marca hoy las decisiones industriales, mientras la innovación con sentido y el desarrollo de talento serán claves para el smartshoring en México.
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