Última actualización febrero 20th, 2026 5:32 PM
Feb 20, 2026 Admin Más Industria 0
Representantes del sector educativo y empresarial coincidieron en que la educación dual no es una práctica profesional extendida, sino un modelo estructurado que combina 70% de formación en empresa y 30% en aula. Con resultados en empleabilidad, reducción de rotación y desarrollo acelerado de competencias técnicas y humanas, el esquema se consolida como una apuesta nacional para fortalecer la industria mexicana.
Representantes del sector educativo y empresarial dialogaron sobre los retos y oportunidades de la educación dual en México, destacando su impacto en la formación de talento técnico y profesional. ( Fotografía: Eduardo Loza)
Nora Nava, del CONALEP, explicó que el modelo dual combina 70% de formación en empresa y 30% en aula, con seguimiento académico y planes de rotación definidos.
Sandra Gallardo, de Siemens México, señaló que el programa fortalece la sostenibilidad del talento y reduce la curva de aprendizaje en las organizaciones. ( Fotografía: Eduardo Loza)
Andreas Müller, director general de la Cámara Mexicano-Alemana de Comercio e Industria, moderó el panel en el que se subrayó que la educación dual es una inversión estratégica para la competitividad del país. ( Fotografía: Eduardo Loza) Silvia Ortiz
QUERÉTARO, Qro. (17/02/2026).-En el marco de un panel convocado por la Cámara Mexicano-Alemana de Comercio e Industria (CAMEXA), especialistas del sector educativo y líderes empresariales analizaron los alcances y desafíos del modelo de educación dual en México, destacando su impacto en la formación de talento para la industria.
El encuentro fue moderado por Andreas Müller, director general de CAMEXA, quien subrayó que la educación dual “es un gran tema para nosotros como Cámara Alemana. Lo hemos impulsado desde hace 15 años con nuestras empresas socias, muchas de las cuales llevan más de 50 años aplicando el modelo en Alemania”.
Un modelo estructurado, no prácticas profesionales
Nora Nava Conal, responsable de educación dual del CONALEP, explicó que el modelo se distingue claramente de las prácticas tradicionales.
“El 70% de los contenidos deben formarse en la empresa y el 30% los asume el colegio. No son prácticas profesionales como todo mundo piensa”, enfatizó.
Detalló que los estudiantes permanecen entre uno y dos años en el programa, con un plan de rotación previamente acordado entre la institución y la empresa. “Se elaboran actividades definidas, se hace una validación técnica de los puestos y existe seguimiento permanente. Lo más importante es la comunicación y el acompañamiento; ese es el éxito del programa”, afirmó.
Nava destacó además la transformación personal de los jóvenes: “Cambian su manera de verse, de trabajar y de proyectarse al futuro. Es su primer contacto laboral real y eso los hace crecer enormemente”.
Formación para la sostenibilidad del talento
Desde el sector empresarial, Sandra Gallardo, Learning & Development Business Partner de Siemens en México y Centroamérica, señaló que la adopción del modelo responde a una estrategia de largo plazo.
Buscamos mantenernos vigentes como la opción para el mejor talento. Muchas veces lo hacemos formándolo nosotros mismos,explicó.
Gallardo aseguró que el impacto es integral: “Reducimos la curva de aprendizaje no solo a nivel técnico, también en habilidades blandas e idioma. Es un ganar-ganar. Los chicos egresan con experiencia real y con el sello de la empresa”.
Incluso compartió que hoy existen líderes dentro de la organización que son egresados del programa. “No hay mejor promotor que quien vivió el modelo. Nuestros egresados hoy son referentes internos”, afirmó.
Vinculación estratégica con la industria
Perla Mercado, directora de cooperación industrial de la Universidad Tecnológica de Querétaro (UTEQ), resaltó que la clave está en la alineación entre academia y sector productivo.
“Buscamos que las empresas se involucren de verdad en el desarrollo de competencias. Aquí no se trata solo de recibir estudiantes, sino de diseñar un programa de formación conjunto y acompañarlos como mentores”, indicó.
Subrayó que el proceso también exige compromiso de los jóvenes. “Realizamos reclutamiento y selección, aplicamos evaluaciones psicométricas y firmamos acuerdos académicos. Es un compromiso tripartita: universidad, empresa y estudiante”.
Mercado destacó que el modelo contribuye a disminuir la deserción y mejorar la empleabilidad. “Cuando regresan al aula, sus preguntas cambian porque ya viven la realidad de la industria”.
Inversión con retorno a mediano plazo
Por su parte, Abraham Pichardo, gerente de planta en KOSTAL México, compartió la experiencia de implementar el modelo en el sector automotriz.
“No es un gasto, es una inversión inteligente. Acortamos el ramp-up de conocimientos y desarrollamos talento alineado a nuestros estándares”, afirmó.
Reconoció que uno de los principales retos fue cambiar la mentalidad interna: “No es verlos como practicantes que estarán seis meses. Es desarrollarlos con un plan estructurado y con compromiso de integración al final”.
El directivo explicó que los estudiantes participan en áreas como logística, calidad y manufactura, con presentaciones periódicas ante gerencias. “Sienten la presión real de la industria. Eso acelera su madurez profesional”.
Más allá de grandes corporativos
Uno de los mitos que el panel buscó derribar fue que el modelo solo funciona en grandes empresas.
Tenemos estudiantes en mipymes y en corporativos internacionales. Lo importante es el compromiso y que se cumplan los contenidos formativos,aclaró Nora Nava.
En Alemania —recordó el moderador— el modelo nació precisamente en pequeñas y medianas empresas, lo que demuestra su adaptabilidad.
Una transformación cultural
A lo largo del diálogo, los participantes coincidieron en que la educación dual implica una transformación cultural tanto para instituciones como para empresas.
“Si queremos un México distinto, hay que atrevernos a hacer cosas distintas”, expresó Perla Mercado.
Sandra Gallardo añadió: “Hoy los estándares y procesos ya están definidos. El modelo mexicano está afianzado y el acompañamiento institucional es sólido”.
El mensaje final fue claro: la educación dual no solo responde a la necesidad de talento técnico, sino que construye profesionales con experiencia, compromiso y visión de futuro.
“Desde que ponen un pie en la industria, entienden que lo que hacen es en serio. Y eso cambia todo”, concluyó Nora Nava.
Representantes del sector educativo y empresarial coincidieron en que la educación dual no es una práctica profesional extendida, sino un modelo estructurado que combina 70% de formación en empresa y 30% en aula. Con resultados en empleabilidad, reducción de rotación y desarrollo acelerado de competencias técnicas y humanas, el esquema se consolida como una apuesta nacional para fortalecer la industria mexicana.
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