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Mar 12, 2026 Admin Más Industria 0
El caso de Griffith Foods Colombia muestra cómo esta tecnología puede aumentar la p8roductividad, mejorar la seguridad laboral y redefinir el papel del personal en planta.
La implementación de cobots en el paletizado permitió a Griffith Foods Colombia aumentar 33% la productividad y eliminar riesgos ergonómicos asociados a la manipulación manual de cargas. (Fotografía Mundo Expo Pack)
Santiago Ospina, gerente de planta de Griffith Foods Colombia, afirma que los cobots se convertirán en una tecnología clave para automatizar los procesos de final de línea. (Imagen: tomada de webinar Mundo Expo Pack) Verónica Alcántara
CIUDAD DE MÉXICO (12/03/2026).- La automatización del final de línea en América Latina está evolucionando con el uso de robots colaborativos, conocidos como cobots. Cada vez hay más casos que muestran que son una solución eficiente para el paletizado, especialmente en industrias con alta variabilidad de productos y exigencias operativas, como la alimentaria.
Yo pienso que los cobots ya llegaron, ya están aquí, entonces como simula una mano, prácticamente los humanos hacemos todo en los finales de línea, paletizado, empaque, armado de cajas, y ahora ya encuentras diferentes tecnologías para eso,explicó Santiago Ospina, gerente de planta de Griffith Foods Colombia.
Durante el webinar “Paletizado con robots colaborativos: rendimiento, seguridad y ROI alcanzable”, presentado por Mundo Expo Pack, el directivo habló sobre los retos y beneficios de la incorporación de cobots en sus operaciones.
Griffith Foods Colombia es una empresa global de ingredientes alimentarios con más de 100 años de historia y medio siglo de presencia en el país andino. Su caso muestra cómo la tecnología puede transformar la productividad de una planta sin desplazar al personal, sino redefiniendo su papel dentro de la operación.
La planta de la compañía en Marinilla, Antioquia, que abastece a la región Andina y exporta a países como Ecuador, Perú, Chile, Venezuela y Argentina, cuenta con alrededor de 30 líneas de producción y cerca de 400 colaboradores. Allí se fabrican productos líquidos y en polvo, desde salsas emulsionadas hasta saborizantes, empanizados y mezclas para alimentos, para marcas globales como McDonald’s, KFC y Burger King.
Proceso manual con retos operativos
Antes de la llegada de los cobots, el paletizado en la planta colombiana era una operación intensiva en trabajo manual. Los operarios debían manipular cajas de distintos pesos y tamaños de manera repetitiva, lo que generaba limitaciones ergonómicas y riesgos osteomusculares.
Una de las razones más importantes por las que surgió el proyecto fue la mejora en la ergonomía del puesto de trabajo, porque el paletizado implica cargas, movimientos repetitivos de las personas, que con el tiempo van a tener problemas osteomusculares,explicó Santiago Ospina, gerente de planta de Griffith Foods Colombia.
El desafío no era menor. La planta maneja diferentes formatos de producto, con una producción mensual de entre 1,400 y 2,200 toneladas. Y con variaciones de peso que van desde 200 gramos hasta cajas de 25 kilogramos. Además, las tasas de salida de las líneas de producción varían según el tipo de producto, lo que obliga a diseñar patrones de paletizado distintos para cada referencia.
Para asegurar el éxito del proyecto, la empresa utilizó herramientas de simulación como los gemelos digitales para modelar el comportamiento de la línea antes de realizar la inversión. Con estas simulaciones se evaluaron variables como velocidad de salida, peso de las cajas, configuración del gripper y distribución del espacio en planta.
Este proyecto de automatización con cobots se implementó en dos líneas de producción, en particular, las de productos empacados en doypack. Mediante el software Human Tech se identificaron las tareas de mayor riesgo ergonómico para el personal, de manera que el riesgo de trabajo quedó eliminado por completo.
A poco más de un año de operación del sistema de paletizado con cobots, los resultados son evidentes. La productividad de las líneas aumentó alrededor de 33%, al tiempo que se redujo el número de operarios necesarios en el proceso.
Antes, cada línea requería tres personas para operar. Con la automatización colaborativa, ahora funcionan con dos. Sin embargo, el personal no fue despedido. Las personas fueron reubicadas en otras líneas de producción, lo que permitió aumentar el número de líneas operativas en determinados momentos de mayor demanda.
De esta manera la planta elevó su capacidad productiva. En ciertas temporadas, la producción diaria pasó de aproximadamente 90 toneladas a entre 110 y 115 toneladas sin aumentar el número total de empleados ni recurrir a horas extra.
Además, la automatización facilitó incrementar la velocidad de las máquinas hasta niveles que antes no eran posibles debido a las limitaciones físicas del trabajo manual.
“El principal reto cuando empezamos a hablar de cobots en nuestra compañía fue el tema cultural porque las personas sentían amenazados sus puestos de trabajo, pero logramos vencer esa barrera”, comentó Santiago Ospina.
Seguridad y bienestar laboral
Más allá de los indicadores de eficiencia, el impacto más significativo se registró en seguridad laboral. Además, de eliminar las lesiones en el puesto de trabajo, los robots colaborativos incorporan sistemas de seguridad para facilitar su operación en entornos compartidos con humanos. Así, mediante sensores y escáneres reducen automáticamente la velocidad del robot cuando una persona se acerca o se detienen si el sistema detecta contacto.
Este enfoque evitó que la automatización se percibiera como una amenaza para el empleo. Y por el contrario, se convirtió en una herramienta para mejorar las condiciones de trabajo.
Gracias a una mayor eficiencia productiva fue posible reducir algunos turnos en la planta. De hecho, hay ocasiones en que los empleados pueden prescindir del turno dominical, e inclu2so, el sabatino y dedicar más tiempo a sus familias.
“Para nosotros el factor humano es la clave del éxito, y pensamos siempre en el beneficio de nuestros colaboradores”, afirmó el gerente de planta. Esto les ha valido el primer lugar en el Great Place to Work Colombia y mantener la rotación de personal por debajo del 1%.
Para Griffith Foods Colombia, el paletizado con cobots es apenas el primer paso. La empresa ya evalúa ampliar el uso de estos en otras áreas del final de línea, como armado de cajas o introducción de producto. Además planea integrar el transporte de pallets mediante vehículos de guiado autónomo (AGV, por sus siglas en inglés).
El objetivo más próximo es centralizar el paletizado de múltiples líneas en una zona automatizada que reciba los productos mediante bandas transportadoras y gestione diferentes SKU en tiempo real.
Para Santiago Ospina, el potencial de esta tecnología es claro: “Yo creo que en finales de línea los cobots van a ser un aporte fundamental en las compañías para reducir costos”, afirmó.
El caso de Griffith Foods Colombia muestra que la automatización colaborativa no solo puede impulsar la productividad industrial en América Latina, sino redefinir la relación entre tecnología y trabajo humano en las plantas de manufactura.
El caso de Griffith Foods Colombia muestra cómo esta tecnología puede aumentar la productividad, mejorar la seguridad laboral y redefinir el papel del personal en planta.
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