Última actualización junio 5th, 2026 11:45 AM
Jun 05, 2026 Admin Empaque y embalaje, Más Industria 0
El diseño de empaque es fundamental dentro del valor de los productos de una marca. La clave del éxito está en evocar las emociones adecuadas de los consumidores.
Juan Vilchis, CEO de IFT México Section, durante la conferencia “Diseño emocional: conectando más allá del empaque”, en EXPO PACK MÉXICO 2026. (Foto: Vanguardia Industrial)
El valor de una marca también está relacionado con la historia que cuenta a los consumidores, argumentó Juan Vilchis, CEO de IFT México Section. (Foto: Vanguardia Industrial)
Juan Vilchis, CEO de IFT México Section, dijo que el diseño de producto debe ir de acuerdo con las emociones que la marca quiere provocar en el consumidor. (Fotografía: Vanguardia Industrial) Hugo Salvatierra
CIUDAD DE MÉXICO (05/06/2026).- “La primera impresión es irrepetible, nunca hay una segunda impresión”, aseguró Juan Vilchis, CEO de IFT México Section, al hablar de la relevancia que el diseño de producto tiene para las empresas.
Durante la conferencia “Diseño emocional: conectando más allá del empaque”, agregó que en primera instancia los consumidores tienen una percepción visceral, para después entrar en una etapa de reflexión en la que se hacen preguntas acerca de la marca.
“El valor de una marca no necesariamente pasa por el producto o por lo nutritivo, es por la historia que te cuenta y cómo tú percibes esa historia y cómo tú le das valor a ese sentimiento a través del impacto”, ahondó durante EXPO PACK MÉXICO 2026.
Desde su punto de vista, hay tres elementos que cuentan el valor de un empaque: la percepción del objeto como tal, la percepción de su función y la percepción social.
Agregó que el consumidor reflexiona en torno al empaque, por ejemplo, si lo percibe como algo premium, costoso, interesante, barato, de mediana calidad o seguro, este último, sobre todo en el caso de los alimentos.
El CEO de IFT México Section añadió que en este sector las empresas deben definir cuál será la narrativa de los productos y alrededor de ella diseñar el empaque que refleje las sensaciones adecuadas de acuerdo con su público meta.
Además, los envases deben proyectar inocuidad y seguridad, de modo que los consumidores no duden y a la hora de la compra no piensen que puede haber algún riesgo para su salud si consumen un determinado producto, indicó.
Como consecuencia, los empaques de los alimentos deben reflejar inocuidad y transmitir tranquilidad de que todos los procesos se llevan de manera adecuada, incluso el de transporte.
Siempre es necesario crear una emoción positiva. “¿Qué pasa cuando hay una emoción negativa en el empaque? Tenemos que contrarrestar esa narrativa con un ejercicio importante de marca, de comunicación de marca. ¿Por qué? Porque, nuevamente, las marcas cuentan narrativas a través de los empaques y el empaque transmite esa percepción de valor”, dejó claro.
Vilchis cuestionó a los asistentes en torno a cuántos productos causan excitación en los consumidores y resaltó que hay marcas que provocan adicción, mientras que otras son muy aburridas.
El empaque es todo esto, no solamente es una materialidad. El empaque es experiencia, el empaque es tecnología, el empaque es práctica,resaltó.
Pero también reconoció que los empaques tienen una materialidad. Como analogía, dijo que en el caso de una emergencia un consumidor de agua premium no va a buscar un artículo de alto valor, sino el que cumpla su necesidad inmediata.
Al hablar de la composición de los productos, detalló que el plástico no tenderá a desaparecer, sino que deberá ser más eficiente y amigable con el medio ambiente.
De este tema, subrayó que es necesario entender qué materiales se están utilizando en la fabricación de los envases, qué tan duraderos son, cuál es su nivel de confiabilidad, cómo se utilizan y si son sustentables.
“¿Cuántas veces escuchamos: ‘Este empaque es reciclado’? ¿Cuánto vale la materia virgen contra la reciclable? ‘Es más fácil reciclar que hacer materia prima virgen’. Hay costos no solamente financieros, sino que hay costos medioambientales que hay que medir”, expresó el CEO de IFT México Section.
De manera paralela, señaló que una cosa es el uso para el que fue diseñado el envase de un producto y otra para el que lo utilizan las personas. Como ejemplo, recordó que los envases de yogur suelen ser utilizados para guardar alimentos que serán consumidos en el trabajo o en la escuela.
Entonces la marca no puede controlar la emoción que hay alrededor de tener un tupper. Todos tenemos tupper de Danone, no me digan que no. En algún momento todos hemos tenido (…). Pero, ¿quién pensaría que esta sería la función de este empaque?,cuestionó.
Apuntó que Danone no solamente cuenta una narrativa sustentable de nutrición, sino una narrativa práctica. “Quizás la marca nunca pensó que esta era su doble función: nutrir y conectar con las amas de casa o con los puestos de comida: ¿Cuánta comida no está en los puestos así? La salsa, la lechuga, el pozole, el membrillo, la barbacoa”, recalcó.
Especificó que la tecnología no es ajena a las emociones, pues también refleja seguridad al consumidor. Como ejemplo, mencionó a los productos que no requieren de cadenas de frío debido a las características de su empaque.
“Si como marca salimos con una historia de tecnología la gente va a entender y va a asociar la tecnología siempre con algo premium”, declaró. Y puntualizó que es raro que las personas tengan una connotación negativa de los avances tecnológicos.
El diseño de empaque es fundamental dentro del valor de los productos de una marca. La clave del éxito está en evocar las emociones adecuadas de los consumidores.
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