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May 07, 2026 Admin Más Industria 0
Las diferencias regulatorias en América Latina obligan a las empresas a operar con estrategias país por país, sin embargo, la tecnología basada en inteligencia artificial es clave para reducir errores, retrasos y sobrecostos.
“El principal error que cometen las empresas, las marcas, es asumir que América Latina es una región armonizada y no es así”, advirtió Francisco Jiménez, de la agencia regulatoria Regask. (Fotografía: Tomada del video del webinar)
La falta de armonización regulatoria obliga a las empresas a adaptar etiquetas y productos en cada país de América Latina. (Fotografía: Tomada del video del webinar) Verónica Alcántara
CIUDAD DE MÉXICO (07/05/2026).- Uno de los principales obstáculos que enfrentan las empresas de consumo masivo que operan en múltiples mercados de América Latina es la falta de armonización regulatoria. Lejos de ser una región con reglas uniformes, el entorno normativo desigual las obliga a adaptar productos, etiquetas y procesos de cumplimiento en cada país.
Durante el webinar “Cumplimiento regulatorio en Latinoamérica: cómo evitar errores, retrabajos y retrasos”, organizado por Mundo Expo Pack, Francisco Jiménez, experto en Regulación en América Latina y el Caribe de la agencia Regask, explicó que el problema central radica en tres factores: ausencia de armonización regional, coexistencia de múltiples enfoques regulatorios y evolución desigual de las normativas.
El principal error que cometen las empresas, las marcas, es asumir que América Latina es una región armonizada y no es así,advirtió el especialista.
Aunque existen esfuerzos de integración en bloques como Mercosur, la Alianza del Pacífico y SIECA (Centroamérica), las diferencias regulatorias persisten. Incluso en los casos donde se logran avances, cada país mantiene reglas complementarias que obligan a ajustes específicos.
Un ejemplo de esto ocurre en el etiquetado de alimentos en la región, ya que la normatividad puede variar en aspectos clave como:
Para las empresas implica un reto operativo significativo, ya que deben gestionar estrategias regulatorias independientes para cada mercado, incrementando costos y complejidad.
“Otro ejemplo que es relevante para la región es el etiquetado nutricional frontal. Actualmente se observa una adopción creciente con 11 países que ya han implementado sistemas obligatorios, sin embargo, no existe un enfoque uniforme ya que tanto los criterios, los perfiles nutricionales usados como límites y el diseño de este sistema de etiqueta Estado varía considerablemente de país a país”, argumentó Francisco Jiménez.
Al mismo tiempo cada país está desarrollando su regulación al respecto, y otros, como en el caso de Colombia, están siendo más restrictivos, lo que genera mayor incertidumbre para las empresas. México, en particular, tiene una normativa con diversas fases de implementación, que obligará a las empresas a anticiparse con estrategias regulatorias de largo plazo.
A esto hay que agregar que, en general, América Latina es muy dinámica en la modernización de las regulaciones. Tan solo entre el cuarto trimestre de 2025 y el primero de 2026 se registraron más de 40 actualizaciones regulatorias en la región. Estas abarcan temas críticos como el etiquetado de alimentos, productos de consumo y farmacéuticos, así como declaraciones nutricionales y requisitos de calidad.
La mayor actividad se concentra en especificaciones de calidad de productos seguida de etiquetado de productos farmacéuticos, declaraciones nutricionales y normas generales sobre etiquetado de alimentos. Esto demuestra que el cambio regulatorio impacta en múltiples áreas de cumplimiento y no solo en el etiquetado frontal,precisó.
Costos, tiempos y reputación
La falta de estandarización normativa no solo genera complejidad técnica, sino que impacta directamente en el negocio. En principio las empresas tienen que lidiar con requisitos específicos de etiquetado, declaraciones obligatorias, formatos y restricciones distintas.
Asimismo, las actualizaciones se dan constantemente y en corto tiempo, por lo que una detección tardía de cambios regulatorios obliga con frecuencia a tener que rediseñar etiquetas, generando costos y retrasos.
Además, la detección tardía de cambios regulatorios obliga a las compañías a reaccionar de forma correctiva, en lugar de preventiva, incrementando los retrabajos y reduciendo la eficiencia operativa. Por otra parte, también se requiere de especialistas locales para asegurar el cumplimiento regulatorio de cada país, ya que los errores o desacatos derivan en un retraso de la comercialización y el lanzamiento de nuevos productos al mercado.
“En escenarios mucho más críticos puede derivar en retiros de productos y afectar la reputación de la marca”, alertó Francisco Jiménez.
Tecnología como respuesta
En respuesta a esta problemática, la tecnología se convierte en un aliado clave para transformar la gestión del cumplimiento regulatorio. Victoria Vargas, ejecutiva de Cuentas Latam de Esko, consideró que si bien hay cada vez más conciencia sobre la adopción de nuevas tecnologías para enfrentar estos desafíos, muchas empresas ya han normalizado los errores, retrabajos y pérdidas de tiempo y recursos.
“La conclusión final y la respuesta es salir al mercado más rápido y para ello necesitamos tener herramientas que nos ayuden y nos complementen”, dijo.
Para Francisco Jiménez el cumplimiento efectivo de la normatividad requiere combinar proceso, estrategia y tecnología. Y hoy es posible utilizar la inteligencia artificial para hacer un monitoreo regulatorio continuo en todos los mercados de interés y hacer una verificación del cumplimiento desde el proceso de diseño.
“Con los agentes de inteligencia artificial, estas tareas se automatizan y ejecutan de forma autónoma (…) El resultado: una mayor eficiencia, ahorro de tiempo, reducción de costos y equipos enfocados en actividades de mayor valor para la organización”, aseguró.
De acuerdo con los especialistas, la adopción de herramientas basadas en inteligencia artificial permite:
Durante el webinar, ambos presentaron dos herramientas de Regask y Esko, que integradas permiten tener al día el etiquetado de productos para los diferentes países de América Latina, creando un flujo automatizado que conecta la norma con la ejecución.
“Las tareas repetitivas pueden automatizarse, permitiendo que los equipos se enfoquen en decisiones estratégicas”, explicó Jiménez.
La ventaja competitiva no está en reaccionar rápido, sino en anticiparse —advierten los especialistas— y para lograrlo, las empresas deben contar con un monitoreo regulatorio continuo, la alineación de equipos internos y la implementación de tecnología especializada como ReGenius de Regask, y Comply IA de Esko.
Ambas herramientas, permiten que la inteligencia artificial amplifique la capacidad humana para gestionar la complejidad, de manera que en una región donde cada país funciona como un universo regulatorio propio, la tecnología contribuye para lograr el control operativo.
Las diferencias regulatorias en América Latina obligan a las empresas a operar con estrategias país por país, sin embargo, la tecnología basada en inteligencia artificial es clave para reducir errores, retrasos y sobrecostos.
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