Última actualización agosto 13th, 2026 9:24 AM
Ago 13, 2026 Admin Más Industria 0
El registro del primer biofungicida basado en RNA en México abre la puerta a una industria de alto valor agregado. GreenLight Biosciences proyecta invertir cerca de 100 millones de dólares, generar 500 empleos especializados y construir en la Ciudad de México una planta para producir la tecnología a partir de 2027, con miras a exportarla al mundo.
Marcelo Ebrard, secretario de Economía, destacó que México se convirtió en el primer país del mundo en aprobar un biofungicida basado en RNA, un paso que abre la puerta a una nueva industria de alto valor agregado. (Fotografía: SE)
Andrey Zarur, fundador y director general de GreenLight Biosciences, anunció que la empresa busca instalar en la Ciudad de México una planta para producir RNA y comenzar operaciones en 2027, con miras a abastecer al mercado nacional y exportar. (Fotografía: https://encrypted-tbn0.gstatic.com/) Redacción | Vanguardia Industrial
CIUDAD DE MÉXICO (13/08/2026).— México busca convertir el registro del primer biofungicida basado en ácido ribonucleico (RNA) del mundo en algo más que un logro científico: una nueva plataforma industrial capaz de generar empleos especializados, inversión y exportaciones de alto valor agregado.
Durante el evento “México líder en biotecnología”, el secretario de Economía, Marcelo Ebrard, destacó que el desarrollo de GreenLight Biosciences coloca al país en una industria que todavía tiene pocos jugadores globales.
“Esto significa para México como abrir una puerta a una economía que todavía no crece en el mundo, o sea, este es un sector en donde México llega temprano y eso por sí solo es muy importante”, afirmó posteriormente ante medios.
El producto, desarrollado por la empresa fundada y dirigida por el mexicano Andrey Zarur, fue aprobado en junio de 2026 por las autoridades regulatorias mexicanas. Ebrard subrayó la dimensión histórica del registro:
“Cuando ustedes vean en los libros de historia o en las revistas de ciencia, cuál es el primer país del mundo que registra un biofungicida de RNA, va a aparecer México”.
Pero el verdadero objetivo, sostuvo, es utilizar este primer desarrollo como punto de partida para construir una cadena productiva basada en conocimiento y no únicamente en manufactura.
“Va a iniciar una cadena de valor muy grande en nuestro país, que tiene que ver con conocimiento, no con ensamblar cosas”, señaló.
Una inversión de 100 millones de dólares
El proyecto contempla una inversión inicial cercana a 100 millones de dólares y la generación de aproximadamente 500 empleos directos especializados, según Ebrard.
“Quiere decir que vamos a tener 500 empleos directos, especializados, son 50 por cada producto aprobado y el soporte equivalente”, explicó.
Para el secretario, el proyecto representa el tipo de inversión que México debe atraer y desarrollar si quiere incrementar el valor agregado de su economía.
“Esto es lo que tenemos que hacer, esto es lo que México tiene que hacer. Es decir, innovar, participar en términos de avanzada o al menos equivalentes a los de cualquier otro país del mundo”, afirmó.
Y lanzó una comparación con la dinámica industrial que ha acompañado al nearshoring:
“Andrey no está esperando el nearshoring, ni viendo qué deciden los aranceles la semana que entra”, dijo. “Está en producir lo que necesitamos para que nuestra economía crezca, tengamos más valor agregado. Y estas ideas, estos conocimientos van a producir riqueza mexicana”.
El anuncio ya despertó interés entre medios y autoridades porque México busca que la biotecnología se convierta en una nueva fuente de exportaciones. De acuerdo con Ebrard, el sector alimentario y agroexportador ofrece un mercado potencial de gran magnitud. 
GreenLight prepara una planta en la Ciudad de México
El siguiente paso será llevar la tecnología del laboratorio a la producción industrial en México.
Andrey Zarur explicó que la planta de manufactura se encuentra actualmente en etapa de planeación y que la empresa busca un antiguo predio industrial en la capital.
Lo que queremos hacer es traer este tipo de industria de regreso a la Ciudad de México; utilizar predios que anteriormente eran industriales y que hoy están prácticamente abandonados y rehabilitarlos para crear en la Ciudad de México la primera planta global de producción de ácido ribonucleico,afirmó.
La elección de la capital responde, explicó, a la disponibilidad de talento científico y de ingeniería, pero también a las características ambientales de la tecnología.
“Es una industria de biotecnología que no tiene efluentes nocivos, no es una planta petroquímica con compuestos que pueden afectar el medio ambiente de la ciudad”, señaló.
Añadió que la producción de RNA tampoco requiere cantidades excesivas de energía o agua.
La empresa espera identificar el predio hacia finales de 2026. Una vez localizado y asegurada la inversión, la construcción tomaría alrededor de 12 meses.
Mi objetivo es que para el 2027 tengamos producción en México y que sea producción que no únicamente suministre al mercado nacional, sino (…) que sea una fuente de exportación de estos productos de primer nivel al resto del mundo,puntualizó Zarur.
La previsión de instalar la planta y comenzar producción en 2027 también fue reportada tras el evento por medios que cubrieron el anuncio. 
Del biofungicida a una cartera de productos
El biofungicida para combatir el oídio de la uva es apenas el primer desarrollo que consiguió el registro mexicano.
El segundo producto, un acaricida dirigido contra la denominada “arañita”, se encuentra todavía en evaluación de Cofepris.
Zarur explicó que la empresa cuenta con una cartera mucho más amplia de tecnologías en desarrollo.
“Son los primeros dos, después de ello, detrás de ello hay muchos otros proyectos que están actualmente en el laboratorio y que nuestra voluntad es traerlos a México lo más pronto posible”, afirmó.
La cartera contempla herbicidas para combatir malezas, insecticidas y otros fungicidas. Incluso, señaló, existe un compuesto diseñado para proteger a las abejas mieleras.
La meta es llevar al menos 10 proyectos a evaluación de Cofepris en los próximos dos o tres años.
“Nuestro objetivo (…) es traer por lo menos diez proyectos a México a que sean evaluados por la Cofepris en los siguientes dos o tres años”, sostuvo.
Del aguacate al maíz y el algodón
La amplitud de la tecnología podría llevarla a distintos segmentos de la agricultura mexicana.
El biofungicida aprobado está destinado principalmente al oídio de la uva, tanto de mesa como para producción de vino, aunque también puede utilizarse en otras frutas y hortalizas, como tomate, pepino y zucchini, según explicó Zarur.
El acaricida contra la “arañita” tiene un espectro potencial todavía mayor.
“La arañita afecta virtualmente a todas las cosechas importantes del país, desde las cosechas especializadas, como el aguacate, como la fresa, como el cacahuate, hasta las cosechas grandes, como el maíz y como el algodón”, indicó.
Esto convierte a la plataforma tecnológica en una apuesta que podría extenderse desde cultivos de alto valor de exportación hasta productos estratégicos para el mercado interno.
El reto regulatorio: rapidez sin perder rigor científico
Uno de los puntos que GreenLight destacó fue la velocidad con la que se realizó el proceso de evaluación en México.
Zarur explicó que el expediente incluyó estudios de eficacia biológica, pruebas de seguridad sobre organismos que no son el objetivo del producto, análisis de bioinformática y estudios en animales modelo.
“Después tienen que ser una serie de pruebas que garanticen la seguridad del producto”, explicó.
Entre las especies consideradas en las evaluaciones mencionó a la mariposa monarca, la abeja mielera y otros organismos.
“Se hace después un análisis de bioinformática para asegurarnos de que no hay posibilidad de que este producto pueda afectar a otros organismos”, añadió.
Una vez integrado el expediente, Cofepris trabajó con Semarnat y Senasica para evaluar la información.
El resultado, dijo Zarur, fue un proceso de evaluación de aproximadamente 90 días.
“La evaluación duró 90 días”, precisó.
La diferencia, sostuvo, no estuvo en disminuir los requisitos científicos, sino en hacer más eficiente y transparente el proceso administrativo.
“Lo que ha logrado hacer México, que es único en el mundo, es esta transparencia del progreso del trámite dentro de las autoridades regulatorias”, aseguró.
Una tecnología que busca sustituir agroquímicos
La apuesta tiene además una dimensión ambiental. El RNA es una molécula presente naturalmente en los organismos vivos. La tecnología desarrollada por GreenLight busca utilizar secuencias específicas para interferir con funciones biológicas de determinadas plagas.
La intención es que el producto actúe sobre el organismo objetivo sin afectar a otros seres vivos.
Zarur explicó que este enfoque podría reducir la dependencia de productos químicos de amplio espectro.
“Este es un descubrimiento importante desde el punto de vista científico, porque no se sabía si se podían controlar las plagas usando ácido ribonucleico”, señaló.
Pero el desarrollo no fue rápido ni barato. “Esta investigación, pues llevó cientos de millones de dólares de inversión y llevó décadas, literalmente décadas”, afirmó.
El desafío ahora es convertir esa investigación en una industria capaz de producir a escala.
México busca llegar temprano a una industria global
Para Ebrard, el valor estratégico del proyecto está precisamente en que México llega temprano a un mercado que todavía está en formación.
“Este es un sector en donde México llega temprano y eso por sí solo es muy importante”, sostuvo.
El funcionario planteó que la innovación debe ser entendida como una herramienta de política industrial y no únicamente como un asunto académico.
Por ello, vinculó el proyecto con la discusión que México llevará a la próxima reunión del G20 sobre innovación en América del Norte.
“No es un tema de ciencia y de tecnología, sino es un tema de productos como el que ahorita viste”, dijo.
Y planteó el potencial que podría alcanzar la nueva industria:
“Esto ahorita es un evento. En unos años es una planta con 500, 600, 800, 1000 o 2000 trabajadores de alto nivel, con altos salarios e ingresos para México pues muy cuantiosos”.
La apuesta también tiene una dimensión exportadora. “¿Por qué? ¿Cuántos países lo van a producir esto? Contaditos. Entonces vamos a exportar muchísimo”, afirmó Ebrard.
Y anticipó un cambio en la composición de las ventas internacionales mexicanas:
“Hoy ni siquiera aparece en nuestras exportaciones, pero lo vas a ver en los próximos años”.
La biotecnología frente a los aranceles
El mensaje de Ebrard adquiere relevancia en un momento en el que la política industrial mexicana está fuertemente condicionada por la relación comercial con Estados Unidos, la revisión del T-MEC y las discusiones sobre aranceles.
Durante la conferencia posterior al evento, el secretario informó que México trabaja con Estados Unidos en reglas de origen, seguridad económica y reducción de dependencias estratégicas, particularmente en sectores como semiconductores.
También señaló que continúan las negociaciones relacionadas con las medidas de Estados Unidos bajo las secciones 232 y 301 para vehículos, acero y aluminio, entre otros temas.
Sobre la próxima ronda de revisión del T-MEC, indicó que se prevé para los primeros días de septiembre.
Sin embargo, el proyecto biotecnológico presentado este miércoles muestra otra vía para la política industrial mexicana: desarrollar tecnologías propias que no dependan exclusivamente de las condiciones del comercio exterior.
El verdadero reto comienza ahora
El registro del primer biofungicida de RNA coloca a México en una posición inédita, pero el anuncio también plantea un desafío.
La ventaja de llegar temprano a una industria sólo se convierte en una ventaja competitiva si el país logra desarrollar talento, infraestructura, propiedad intelectual, proveedores, capacidad productiva y mercados internacionales.
GreenLight apuesta a que la planta mexicana sea el primer eslabón de esa cadena.
La empresa ya tiene un producto aprobado, otro en evaluación y una cartera de desarrollos en laboratorio. Ahora deberá demostrar que puede producir a escala y competir internacionalmente desde México.
Para Ebrard, la oportunidad está precisamente ahí: dejar de mirar la innovación como un proceso externo que llega al país para convertirse en una capacidad productiva nacional.
“No lo estamos comprando esto a nadie. Ellos lo desarrollaron”, enfatizó.
El reto para México será que esa frase no describa solamente a GreenLight Biosciences, sino que se convierta en el principio de una nueva generación de empresas mexicanas capaces de desarrollar tecnología, producirla en el país y venderla al mundo.
La biotecnología acaba de dejar de ser una promesa para convertirse en una apuesta industrial.
El registro del primer biofungicida basado en RNA en México abre la puerta a una industria de alto valor agregado. GreenLight Biosciences proyecta invertir cerca de 100 millones de dólares, generar 500 empleos especializados y construir en la Ciudad de México una planta para producir la tecnología a partir de 2027, con miras a exportarla al mundo.
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