Última actualización agosto 19th, 2026 6:27 PM
Honda acelera su expansión en Estados Unidos ante la transformación de la industria automotriz y el avance de las marcas asiáticas, mientras la guerra comercial reconfigura las cadenas globales y abre nuevas oportunidades para China y el bloque BRICS.
CIUDAD DE MÉXICO (19/08/2027).- La crisis estructural de los países desarrollados de Occidente afecta a la gran industria automovilística de Estados Unidos, Japón, Alemania, Reino Unido, Italia y España, entre otros.
La guerra comercial entre China y el vecino del Norte ha generado que más países europeos se alíen con China, a fin de salvar a su industria metalmecánica.
Japón, siendo un aliado estratégico de los EE. UU. y con un gobierno identificado con Donald Trump, ha movido sus fichas para aprovechar la gran crisis que viene pesando cada vez más en empresas estadounidenses como General Motors, Ford y Stellantis, las cuales han perdido participación de mercado y han permitido el ascenso de firmas japonesas como Toyota y Honda, las dos principales firmas asiáticas en territorio norteamericano.
La crisis en Estados Unidos, en realidad, la comenzó Stellantis, que no ha podido subir en su participación de mercado, teniendo tropiezos cada vez más significativos. Le siguió la pérdida de General Motors como líder en ventas, superado por Toyota en los recientes meses y culminando con Ford, que ha dejado de recibir suministros de componentes electrónicos, principalmente para sus camionetas pickup F-150, las de mayor venta en la Unión Americana.
Este significativo retroceso en las ventas, y por ende en la penetración de mercado en EE. UU., ha permitido que Toyota se consolide en el primer lugar de ventas.
Ahora toca mover las fichas a American Honda, que también ha visto crecer la demanda de sus modelos tan populares como la SUV CR-V y no se diga el Civic, de los más buscados en las agencias del país.
Aunque Honda no inició a tiempo la entrada de modelos híbridos a Estados Unidos, como sí lo hizo Toyota, está acelerando la producción de sus modelos eléctricos y de hibridización, para lo cual está planeando construir la octava planta industrial en territorio estadounidense.
Hay que recordar cómo ha sido la entrada de la segunda marca automotriz japonesa en territorio americano: todo inició con la fábrica de Marysville, en Ohio, en 1982; luego, en Indiana, Alabama y Georgia; más tarde, con American Honda en Timmonsville, Carolina del Norte, en 1997; y qué decir de Honda Aero en Burlington y, en Canadá, con una fábrica más en Toronto. En México, con el anuncio en 1985 y la planta de El Salto, Jalisco, en 1995, inició con la producción del Accord y, en 2014, en Celaya, Guanajuato, para producir el Fit y ahora la HR-V.
Ya de paso mencionaremos la presencia en Brasil desde 1996 y las motos en Honda Argentina y en Perú.
Honda espera salir del bache financiero que registra en Japón con una mayor presencia en el mercado estadounidense, pero su presencia en China no se puede descuidar con su alianza que tiene con Dongfeng desde 2003, en Wuhan, y con GAC Honda desde 1998 y la vieja planta de Honda Motos en Wuyang.
La crisis de la industria automovilística de Occidente es también la crisis estructural de la economía mundial encabezada por Estados Unidos. Por ello, cientos de empresas ya tienen puestos los ojos para hacer alianzas con China y lo que representa todo el comercio del bloque BRICS (Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica), además de otros muchos países invitados.
La crisis se seguirá agudizando para la industria automotriz en los próximos meses. Los movimientos para reducir la producción en empresas tan poderosas como Volkswagen ya han sido anunciados, lo que desatará un tsunami de despidos que puede superar las 100,000 personas, tan solo por mencionar a un solo grupo.
Toyota, Honda y aun la crítica Nissan tienen una oportunidad de oro para afianzar su posición en Estados Unidos, pero también en Canadá, y ya lo hacen en México, donde Nissan es líder desde hace más de 17 años.
El verdadero rival de las japonesas no son las estadounidenses General Motors y Ford, más lo que queda de Stellantis, que en realidad es una empresa europea con gran capital francés e italiano, sino las chinas, con las que tendrán que trabajar en el futuro sí o sí.
México tendrá que entrar a la difícil hora de las decisiones estratégicas: aguantar la crisis de Estados Unidos hasta donde más se pueda, pero definitivamente no cerrar las opciones que representan China y todo el bloque BRICS.
Es cuestión de tiempo. De saber mover el temporal y de no perder las oportunidades que están con el ya cantado ganador de esta guerra comercial: Asia.
Honda acelera su expansión en Estados Unidos ante la transformación de la industria automotriz y el avance de las marcas asiáticas, mientras la guerra comercial reconfigura las cadenas globales y abre nuevas oportunidades para China y el bloque BRICS.
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