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Oct 27, 2026 Admin Más Industria 0
La próxima gran transformación económica vendrá del surgimiento de industrias construidas por personas capaces de desaprender paradigmas, argumentó Guillermo José Aguirre Esponda, presidente de la Academia de Ingeniería de México.
Guillermo José Aguirre Esponda, presidente de la Academia de Ingeniería de México, señaló que las próximas transformaciones económicas surgirán de personas capaces de desaprender paradigmas y construir nuevas industrias. (Fotografía: Vanguardia Industrial)
El encuentro From Resilience to New Opportunities: Building The North American Supply Chain of The Future se llevó a cabo en el Tecnológico de Monterrey. (Fotografía: Vanguardia Industrial)
Líderes académicos analizaron el papel del talento, la ingeniería y la innovación en la construcción de las industrias del futuro y la competitividad de Norteamérica. (Fotografía: Vanguardia Industrial) Uriel Naum Ávila
MONTERREY, Nuevo León (27/10/2026).- Si dominar el fuego tomó miles de años y la adopción de tecnologías industriales llevó varias generaciones, las revoluciones tecnológicas modernas ocurren en décadas e incluso en periodos más cortos. Ante este vertiginoso ritmo de desarrollo, es probable que estemos cada vez más cerca del surgimiento de nuevas industrias, consideró Guillermo José Aguirre Esponda, presidente de la Academia de Ingeniería de México.
En ese sentido, la discusión sobre el futuro de México no debe centrarse únicamente en cómo fortalecer las industrias actuales, sino en quiénes construirán las siguientes, dijo el directivo, entrevistado en el marco del foro From Resilience to New Opportunities: Building The North American Supply Chain of The Future, llevado a cabo en el Tecnológico de Monterrey.
Así ocurrió con Thomas Edison y la electricidad, con Henry Ford y la producción automotriz, con Bill Gates en la computación personal o con Steve Jobs en la revolución digital. Detrás de cada industria que cambió al mundo hubo primero individuos capaces de imaginar algo que todavía no existía,indicó Aguirre Esponda.
Afirmó que una de las grandes equivocaciones consiste en asumir que la solución pasa únicamente por enseñar más conocimientos técnicos, cuando el desafío es más profundo: “México cuenta con universidades, centros de investigación, programas de ingeniería y capacidades científicas relevantes; lo que muchas veces falta es una cultura que permita a los jóvenes verse a sí mismos como creadores, capaces de transformar industrias”.
A su juicio, buena parte de las estructuras educativas, empresariales e incluso culturales siguen formando personas para insertarse en modelos productivos ya establecidos, cuando el reto consiste precisamente en desarrollar los que todavía no existen.
“No se trata simplemente de crear más negocios. Se trata de construir compañías con capacidad de competir globalmente, generar propiedad intelectual y abrir mercados que aún no existen”, explicó.
¿Qué pasará con las industrias actuales?
Sobre si las industrias actuales tienen la capacidad de transformarse, el presidente de la Academia de Ingeniería de México mencionó que la historia económica muestra que las grandes transformaciones tecnológicas pocas veces son lideradas por quienes dominaban el mercado anterior.
“Kodak inventó buena parte de la tecnología que permitió el desarrollo de la fotografía digital. Sin embargo, nunca logró desprenderse completamente de su identidad como empresa química especializada en películas fotográficas”, recordó.
Ante ello, Aguirre Esponda consideró que muchas empresas tendrán que enfrentar un proceso de desaprendizaje si desean ser relevantes: “más que incorporar nuevas tecnologías, deberán modificar profundamente sus modelos mentales”.
Desde esta óptica, la pregunta no es cuáles industrias crecerán, sino cuáles todavía no existen.
La agricultura basada en biología avanzada, la manufactura inteligente, los nuevos materiales, la energía distribuida, la medicina personalizada, la inteligencia artificial aplicada a problemas industriales o la gestión del agua podrían ser apenas algunas señales de una transformación más amplia,señaló el directivo.
Estamos, en palabras de Aguirre Esponda, “en la frontera donde unas industrias desaparecen y otras comienzan a nacer”.
El talento que necesitará México
Durante la mesa de diálogo titulada “Engineering the Future of North American Competitiveness”, diversos líderes académicos coincidieron en que el factor decisivo para la competitividad regional y la construcción de ese nuevo futuro industrial será el talento.
David Garza Salazar, presidente del Grupo Educativo Tecnológico de Monterrey, recordó que México posee una ventaja estratégica pocas veces reconocida: “el número de ingenieros e ingenieras que México egresa cada año, superando los 150,000 profesionales, sitúa al país entre los principales productores de talento en ingeniería a nivel mundial”.
La observación conecta con la visión de Aguirre Esponda: la necesidad ya no es únicamente formar más ingenieros, sino formar capital humano capaz de detectar oportunidades donde otros solo ven problemas, es decir, profesionales que combinen ciencia, tecnología, creatividad, pensamiento sistémico y capacidad empresarial.
También es necesario que estos profesionales entiendan la biología, la inteligencia artificial, la manufactura avanzada o la energía, pero que además sepan imaginar aplicaciones comerciales y modelos de negocio viables.
Garza Salazar fue aún más lejos al señalar que los grandes desafíos humanos del siglo XXI serán también los grandes motores de innovación. “Los retos relacionados con el agua, la transición energética o el envejecimiento poblacional requieren de la ingeniería; debemos transformar la intención de formación en las universidades en realidades de emprendimiento e innovación”, expuso.
La presidenta de la National Academy of Engineering de Estados Unidos, Tsu-Jae King Liu, añadió otro elemento fundamental: la colaboración. Para ella, la competitividad futura de Norteamérica dependerá de la capacidad de articular ecosistemas completos de innovación.
“La clave para la competitividad de Norteamérica reside en la convergencia de nuestros sistemas y en cómo cada tecnología puede acelerar el avance complejo de nuestras regiones”, comentó Tsu-Jae King Liu.
Para avanzar en estos retos, Aguirre Esponda considera necesario poner el foco en un activo que está subutilizado: los miles de mexicanos altamente capacitados que desarrollan carreras en Estados Unidos y otros mercados internacionales.
“Muchos de ellos lideran proyectos, diseñan tecnologías, desarrollan procesos complejos y participan en organizaciones de clase mundial. El reto es generar mecanismos para que esa experiencia regrese, se comparta o se conecte”, planteó.
La conversación planteada por Guillermo José Aguirre Esponda y los directivos presentes en el evento del Tec de Monterrey propone una pregunta diferente: ¿qué tipo de personas necesita México para crear las industrias que todavía no existen? La respuesta, de acuerdo con las conclusiones del panel, apunta hacia una combinación de curiosidad, pensamiento crítico, capacidad para desaprender, visión emprendedora y voluntad para resolver problemas complejos.
La próxima gran transformación económica vendrá del surgimiento de industrias construidas por personas capaces de desaprender paradigmas, argumentó Guillermo José Aguirre Esponda, presidente de la Academia de Ingeniería de México.
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