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Oct 09, 2026 Hugo Salvatierra Automotriz, Más Industria 0
El desarrollo de proveedores mexicanos, la innovación y la vinculación con la academia son clave para elevar el contenido nacional y la competitividad automotriz, coincidieron en el BAM 2026.
Durante el BAM 2026, se destacó la importancia de fortalecer la proveeduría nacional, impulsar la innovación y desarrollar las capacidades de las empresas mexicanas. (Foto: Vanguardia Industrial)
Entre los desafíos de la industria, Elisa Crespo, presidenta ejecutiva del Clúster Automotriz Metropolitano, resaltó la revisión del T-MEC y la competencia de fabricantes chinos. (Foto: Vanguardia Industrial)
Durante el BAM 2026, se reconoció el trabajo de Alexander Firsching, presidente de Bosch México. (Foto: Vanguardia Industrial)Hugo Salvatierra
CIUDAD DE MÉXICO (09/10/2026).- Fortalecer la proveeduría nacional y desarrollar las capacidades de las empresas mexicanas son factores clave para elevar el contenido nacional y aumentar el valor agregado de la industria automotriz.
Para avanzar en ese objetivo, México necesita impulsar la innovación, acelerar la adopción de nuevas tecnologías y estrechar la vinculación entre las empresas y la academia.
En este sentido, el país tiene el reto de incorporar a las empresas nacionales en la transformación de la industria, por lo que el Gobierno federal trabaja en los programas ElectroPyMe-NAFIN y de Desarrollo de Proveedores Plan México-IFC-INA.
Es necesario impulsar la investigación, la innovación, el desarrollo de capacidades tecnológicas y conseguir que más empresas mexicanas participen en las cadenas globales de valor, puntualizó Rodolfo Osorio de Carrera, responsable de Electromovilidad de la Secretaría de Economía (SE) del Gobierno federal.
Durante el BAM 2026 (Business Automotive Meeting 2026), añadió que es preciso aprovechar las capacidades que hay para generar más inversión, empleos competitivos y mayor valor agregado en el país.
“Uno de los grandes retos de la electromovilidad no solamente es producir vehículos eléctricos o desarrollar nuevas tecnologías; también necesitamos crear las condiciones para que las empresas puedan incorporarla en sus operaciones”, opinó.
En ese sentido, habló de dos programas lanzados por el Gobierno federal relacionados con los negocios de menor tamaño:
ElectroPyme es un programa impulsado por Nacional Financiera (NAFIN), en colaboración con el C40 Cities y Climate Pledge, el cual busca facilitar el financiamiento para que las micro y pequeñas empresas (mipymes) incorporen vehículos eléctricos de carga, particularmente en operaciones urbanas y de última milla.
Afirmó que una mipyme que moderniza su operación puede mejorar su competitividad, prepararse para nuevos mercados y responder a las exigencias de cadenas de suministro cada vez más eficientes y sostenibles.
“La electromovilidad también es una oportunidad para fortalecer a las mipymes mexicanas y ampliar su participación en la economía”, aseguró.
El Programa de Desarrollo de Proveedores Plan México-IFC-INA es otra iniciativa del Gobierno federal que va en esta misma línea. Se trata de un proyecto impulsado mediante un memorándum de entendimiento entre la SE, la Corporación Financiera Internacional (IFC, por sus siglas en inglés) y la Industria Nacional de Autopartes (INA).
Su objetivo es identificar oportunidades para que las pequeñas y medianas empresas se integren a las cadenas de proveeduría de la industria, fortalezcan sus capacidades y puedan convertirse en proveedores de mayor valor agregado.
Destacó que el programa es fundamental para los objetivos del Plan México, particularmente para incrementar el contenido nacional y fortalecer la integración productiva.
“Porque no basta con traer inversiones o incrementar los volúmenes de producción, tenemos que desarrollar las capacidades para que más empresas mexicanas suministren componentes, incorporen tecnología, innoven y crezcan junto con la industria”, expresó.
Se requiere fortalecer las capacidades locales
Alexander Firsching, presidente de Bosch México y presidente de Manufactura del Clúster Automotriz Metropolitano, resaltó que el país cuenta con talento, una industria que se ha construido durante décadas, así como una red de empresas y proveedores con enormes capacidades.
“Todo es positivo. Ahora tenemos que preguntarnos cómo llevamos todo eso al siguiente nivel”, señaló.
Para lograrlo, dijo que es preciso fortalecer las capacidades locales, seguir desarrollando proveedores e incorporar nuevas tecnologías cada vez más rápido.
Por eso, expuso que es necesaria la vinculación con la academia y ejemplificó que la inteligencia artificial está desarrollándose de una manera progresiva, pero que los planes de estudio son menos dinámicos.
También enfatizó que se requiere algo que parece sencillo, pero que no siempre lo es: el trabajo conjunto.
T-MEC, aranceles y autos chinos presionan a la industria automotriz
Por su parte, Elisa Crespo, presidenta ejecutiva del Clúster Automotriz Metropolitano, indicó que la industria que representa vive un momento decisivo y complejo debido a las nuevas políticas comerciales, las tensiones geopolíticas y la revisión del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC).
Además, describió que las decisiones globales de inversión están modificando las condiciones bajo las cuales las empresas del sector producen, compiten y hacen negocio.
“Hoy la competitividad industrial ya no depende exclusivamente de la productividad, de la calidad o la eficiencia, también está determinada por decisiones geopolíticas, políticas arancelarias y estrategias de seguridad económica”, sostuvo.
Explicó que los aranceles impuestos por Estados Unidos representan uno de los mayores desafíos, debido a que su impacto va más allá de los costos comerciales, porque influye en las decisiones de inversión, en la asignación de nuevos programas de producción y en la configuración de las cadenas de suministro de Norteamérica.
A este escenario sumó la creciente presencia de fabricantes automotrices chinos, que está modificando el mapa competitivo mundial mediante nuevas tecnologías, nuevos modelos de negocio y estrategias de expansión internacional.
Enfatizó que el reto no solamente consiste en conservar los volúmenes de producción o atraer nuevas inversiones, sino en incrementar el valor que se genera desde el país, fortalecer la proveeduría nacional y desarrollar nuevas capacidades tecnológicas.
“La pregunta ya no es solamente cuántos vehículos produciremos en México, sino cuánto valor mexicano estaremos incorporando en cada uno de ellos”, asentó.
Ante este panorama, puntualizó que México requiere una agenda industrial que no solamente responda a los desafíos inmediatos de la política comercial, sino que construya las condiciones para competir durante las próximas décadas:
“Hoy no competimos únicamente por las nuevas inversiones, también competimos por conservar los programas de producción existentes, por recibir nuevas plataformas tecnológicas y por asegurar que las grandes corporaciones sigan encontrando en México las condiciones para crecer”, declaró.
Academia e industria: una vinculación clave
Paulina Campos Villaseñor, vicerrectora de los campus en la Ciudad de México del Tecnológico de Monterrey, comentó que el sector automotriz está cambiando a una velocidad muy acelerada por motivos como la inteligencia artificial, la electromovilidad, las nuevas tecnologías y la llegada de nuevos jugadores.
“Entonces, esto lo que hace es que nos obliga como sector a no solamente enfocarnos, por supuesto, en la eficiencia, que seguirá siendo muy importante, pero también en la resiliencia, en la seguridad económica, en la lógica de integración regional y, por supuesto, en nuestra capacidad de innovación”, ahondó.
Consideró que México tiene la oportunidad de pasar de una plataforma de manufactura, que ha sido exitosa, a desarrollar una en la que sea posible incidir más en los procesos de mayor valor con diseño, innovación, talento, generación de conocimiento y proveeduría.
A esto añadió que es preciso estrechar más la vinculación entre la industria y las universidades.
“Sabemos que la velocidad del cambio es exponencial, entonces, esto nos exige formar profesionistas capaces no solamente de tener las competencias técnicas y de usar las nuevas tecnologías, sino de entender cómo resolver estos problemas complejos, trabajar entre diferentes disciplinas con un enfoque interdisciplinario muy importante y estar aprendiendo continuamente y tener la resiliencia de reinventarse las veces que sea necesario durante su carrera profesional”, recalcó.
El desarrollo de proveedores mexicanos, la innovación y la vinculación con la academia son clave para elevar el contenido nacional y la competitividad automotriz, coincidieron en el BAM 2026.
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La Industria Aeroespacial sigue despegando en estados como Guanajuato, nuestra especialista Silvia Ortiz de Vanguardia Industrial, nos explica la detonación de este sector en #NoticiasW con #VeroMéndez pic.twitter.com/itZ8boXKcU
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